Domingo: Rivalidad por la Grandeza — Mateo 18:1-5; Marcos 9:33-37; Lucas 9:46-48
Los discípulos habían desarrollado una rivalidad entre sí, comparándose en importancia. Jesús comparó la humildad requerida de un siervo de Dios con la de un niño pequeño. Cuando tenemos un espíritu humilde, Dios promete darnos gracia, valorarnos, honrarnos, escucharnos y exaltarnos. La humildad es una condición para la verdadera grandeza y para entrar en el Reino.
Lunes: Advertencia contra hacer tropezar a los creyentes — Mateo 18:6-14; Marcos 9:38-50; Lucas 9:49-50
Jesús advierte a los discípulos contra hacer tropezar a los creyentes. Su instrucción muestra el principio de “amarse unos a otros” en acción y nos exhorta a pensar antes de actuar. Afirma claramente que hacer tropezar a otro es pecado y nos expone al castigo eterno. La sabiduría y el discernimiento recaen únicamente en el creyente mayor para proteger la sensibilidad del creyente más joven. Las decisiones que tomamos rara vez nos afectan solo a nosotros mismos. La advertencia termina con una parábola sobre la oveja perdida. Enfatiza el valor y la importancia de incluso un solo creyente para Dios.
Martes: Conflicto — Mateo 18:15-20
El tema de este pasaje es cómo manejar el conflicto. El texto se refiere a esta “familia” como ekklesia, que significa hermandad, y así es como Jesús se refería a la familia de Dios. Al caminar cerca unos de otros y desarrollar relaciones, es inevitable que de vez en cuando surjan conflictos. Por esta razón, Jesús dedica mucho tiempo a hablar sobre cómo resolver estos problemas. Es importante ser directos sobre la situación. Con gentileza y humildad, las personas involucradas en el conflicto deben intentar resolver la situación entre ellas, en privado. Si el conflicto no se resuelve, entonces se puede recurrir a hermanos con sabiduría y autoridad para ayudar a resolverlo y restaurar la unidad. Mantener la unidad es fundamental para el corazón de Dios.
Miércoles: El perdón — Mateo 18:21-22
Cuando buscamos resolver conflictos con humildad y honestidad, corremos ciertos riesgos. Pero el acto de perdonar repara las relaciones y fortalece los lazos. Pedro creía estar demostrando un gran amor al ofrecerse a perdonar al menos siete veces. Jesús le respondió que debía multiplicar ese número exponencialmente. En esencia, Jesús señalaba que el amor no guarda rencor. De hecho, ¡el amor cultiva el hábito del perdón!
Jueves: Enfrentando el ridículo — Juan 7:1-9
Los discípulos de Jesús lo seguían de palabra y de obra. Enseñaban y realizaban milagros. Jesús les indicó que salieran y compartieran todo lo que sabían. Aún no era el momento de que se anunciara públicamente como el Mesías, pero nada les impedía comenzar su ministerio público. Sin embargo, este pasaje registra que, si bien los discípulos habían aceptado por fe que Jesús era el Mesías, sus hermanos no creían.
Viernes: Viaje a través de Samaria — Lucas 9:51-56; Juan 7:10
Jesús sabía que el fin de su tiempo en la tierra se acercaba. Para completar su misión, necesitaba viajar a Jerusalén. Envió mensajeros por delante para preparar su llegada a Samaria. Pero la gente de Samaria no lo recibió bien. En ese momento, simplemente no estaban preparados para aceptarlo. Jesús reprendió a los discípulos por su dura reacción. Su reprensión nos recuerda que debemos hacer el bien cuando y donde podamos, y si la puerta se cierra, debemos seguir adelante y no perder el tiempo condenando.
Sábado: Compromiso — Mateo 8:19-22; Lucas 9:57-62
Quienes se comprometen con la obra de Dios deben mantenerse firmes. Si miran hacia atrás, se alejarán de su compromiso. Si se acobardan, se apartarán. Dios exige un compromiso total.