Domingo: El llamado de Mateo — Mateo 9:9; Marcos 2:13-14; Lucas 5:27-28
Mateo era recaudador de impuestos. Fue contratado por el gobierno romano. Los judíos despreciaban este puesto porque los publicanos eran considerados traidores por trabajar para Roma y por ser conocidos por recaudar más de lo debido y quedarse con la diferencia. En muchos sentidos, Mateo era considerado el más vil de los pecadores y, quizás para asombro de muchos, era justo el tipo de persona que Jesús buscaba para que lo siguiera. Incluso un recaudador de impuestos despreciado podía convertirse en una herramienta útil en manos de Jesús: Mateo testificó a otros publicanos; se convirtió en uno de los doce discípulos; y escribió un evangelio.
Lunes: Recaudadores de impuestos y pecadores — Mateo 9:10-11; Marcos 2:15-16; Lucas 5:29-30
Mateo ofreció un banquete en honor de su nuevo Maestro. Invitó a otros recaudadores de impuestos y pecadores a su casa para que compartieran con Jesús y sus discípulos. Los líderes judíos se escandalizaron. Como fariseos, eran separatistas, personas apartadas. Eran estrictos observadores de la pureza ceremonial (Marcos 7:3). Jesús explica que es el pecador, no el justo, quien necesita arrepentirse. Jesús demostró, mediante los ejemplos de los primeros discípulos y de Mateo, que a través de la evangelización y el discipulado, diversas personas atienden a su llamado, independientemente de su condición social.
Martes: Cristo, el Médico — Mateo 9:12-13; Marcos 2:17; Lucas 5:31-32
Jesús usa una metáfora para compararse con un médico. Como médico, conoce la naturaleza misma del pecado, la enfermedad y el mal del alma, ya sea un corazón endurecido, la incredulidad, el orgullo o las preocupaciones de este mundo. Conoce la causa y la cura de todo lo que nos aflige. Está autorizado para librarnos de nuestras enfermedades (Lucas 4:18). Trata con ternura a los heridos (Isaías 42:3; Mateo 11:28) y con dureza en casos desesperados cuando el cuerpo está en peligro de destrucción total (Mateo 5:29; 18:17).
Miércoles: Discípulos que no ayunaban — Mateo 9:14; Marcos 2:18; Lucas 5:33
Los fariseos ayunaban dos veces por semana (Lucas 18:12) y los discípulos de Juan también ayunaban con regularidad, ya que el ministerio de Juan hacía hincapié en el arrepentimiento. Jesús respondió que sus discípulos no ayunaban porque estaban celebrando con alegría. Según la tradición bíblica, los asistentes a una boda no tenían que cumplir con los ritos religiosos de la ley. Jesús explicó que, mientras estuvo con ellos, era como si sus discípulos estuvieran en un banquete de bodas.
Jueves: El Esposo — Mateo 9:15; Marcos 2:19-20; Lucas 5:34-35
El mensaje de Jesús fue profundo. Decía que no era como los fariseos, los maestros comunes de la época. No era como Juan el Bautista, un profeta que anunciaba la venida del Mesías. Declaraba que Él era el Mesías, el esposo de los hijos de Israel. La imagen de Jesús como esposo sugiere que la relación entre un seguidor devoto y Jesús es de profunda intimidad.
Viernes: Tela nueva, vestidura vieja — Mateo 9:16; Marcos 2:21; Lucas 5:36.
Usando la analogía de la tela, Jesús contrasta el Antiguo Pacto con el Nuevo Pacto. El Antiguo Pacto se basaba en las obras. El Nuevo Pacto se basa en la gracia. Jesús dice que hay agujeros en la vestidura vieja, debido al pecado, pero la tela nueva que Él trae renovará completamente la vestidura vieja.
Sábado: Vino nuevo en odres viejos — Mateo 9:17; Marcos 2:22; Lucas 5:37-39
La alusión al vino nuevo en odres viejos es pertinente hoy. El vino nuevo debe verterse en odres nuevos, no acomodarse por comodidad. El mensaje aquí es que debemos ser firmes en nuestra fe y en la obra del Espíritu en nuestras vidas. Si nuestras tradiciones familiares, costumbres locales o hábitos personales entran en conflicto con las Escrituras, debemos cambiar, pues la Palabra de Dios no lo hará.