El ministerio de Cristo continúa alrededor de Galilea – Devocional diario – Lección 1

Domingo: Jesús se retira de Galilea — Mateo 14:13-14; Marcos 6:31-34; Lucas 9:10-13; Juan 6:1-3
Jesús recibió la noticia de que su primo, Juan el Bautista, había sido asesinado. Les pidió a sus discípulos que se retiraran a un lugar tranquilo, lejos de la multitud. Subieron a una barca y cruzaron el mar de Galilea. Pero cuando la gente supo adónde había ido Jesús, corrieron delante de él y lo encontraron al otro lado. Los milagros, las enseñanzas y el amor de Jesús los atrajeron hacia él. Al ver su necesidad, Jesús se compadeció de ellos y comenzó a sanarlos e instruirlos. En su dolor y cansancio, podría haberlos alejado, pero una vez más puso las necesidades de los demás por encima de las suyas.

Lunes: Alimentando a cinco mil — Mateo 14:15-21; Marcos 6:35-44; Lucas 9:12-17; Juan 6:4-13
Los discípulos le señalaron a Jesús que había sido un día largo y que la gente no tenía nada que comer, pensando que sería un buen momento para terminar la reunión y enviarlos a casa. En cambio, Jesús respondió: «Denles ustedes de comer» (Mateo 14:16; Marcos 6:37). Los discípulos respondieron que se necesitaría mucho dinero (el equivalente a ocho meses de salario) para alimentar a toda esa gente. Pero Jesús les mostró que toda la situación era una prueba. Los discípulos necesitaban aprender que, por sí mismos, eran insuficientes, pero que con Dios no les faltaba nada y que todo era posible.

Martes: ¿Coronado por un hombre? — Mateo 14:22-23; Marcos 6:45-46; Juan 6:14-15
La gente se asombró del milagro que Jesús había hecho. Comprendieron que era un profeta. Pero más aún, querían hacerlo su Rey. Cuando Jesús percibió esto en su espíritu, hizo que sus discípulos partieran en barca, luego despidió a la multitud y se fue solo a una montaña a orar y descansar. La gente quería coronarlo y declararlo su Rey. Jesús sabía que su reino no era de este mundo y que su tiempo aún no había llegado.

Miércoles: Caminando sobre el mar — Mateo 14:24-33; Marcos 6:47-52; Juan 6:16-21
Jesús despidió a sus discípulos y se fue a orar, demostrando que dedicar tiempo a la oración debe ser una prioridad. Sin embargo, el Maestro fue sensible al Espíritu Santo y se acercó a sus discípulos para salvarlos de la tormenta. Cuando Jesús invitó a Pedro a acercarse a él sobre el agua, le ofreció la oportunidad de participar de la autoridad espiritual. Pero Jesús no lo había hecho autosuficiente, pues cuando Pedro vio la tormenta, se hundió. La fe funciona, pero solo la fe que está plantada en la fuente de toda vida, poder y autoridad.

Jueves: Curaciones en Genesaret — Mateo 14:34-36; Marcos 6:53-56
Genesaret era una zona agrícola densamente poblada al oeste del Mar de Galilea. La fama de Jesús se había extendido, por lo que fue reconocido inmediatamente al entrar en la zona. Muchos enfermos fueron llevados ante él. La fe de aquella gente común era fuerte, y Jesús realizó muchos milagros.

Viernes: El verdadero pan de vida — Juan 6:22-59
Qué trágico que la gente no buscara las grandes bendiciones espirituales de Cristo, sino solo satisfacer sus necesidades físicas. Al darse cuenta de esto, Jesús estableció la conexión entre la necesidad literal de alimentarse con comida perecedera y la necesidad figurada de alimentarse espiritualmente con alimento eterno. Jesús dijo que Él es ese verdadero pan de vida eterno. La Biblia nos instruye a buscar el rostro de Dios, pero con frecuencia también buscamos solo sus manos, más interesados ​​en las bendiciones físicas y las riquezas terrenales.

Sábado: Apartarse de Jesús — Juan 6:60-71
Cuando Jesús habló de venir directamente del cielo para ministrar vida en la tierra, muchos de sus seguidores se apartaron. La Escritura: «Bienaventurados los que no vieron y creyeron» (Juan 20:29) explica lo que sucedió en ese momento. La gente tenía fe en Jesús cuando veían los milagros, pero cuando hizo afirmaciones que no comprendían, su fe flaqueó y lo abandonaron. Querían un rey, pero no un salvador.