Visiones de Isaías – Lección 4: Devocional diario

Devocional diario

Domingo: La Destrucción de la Tierra: Isaías 24:1-13; Romanos 1:18-21

Hemos oído decir que «la ignorancia es una bendición». Pero Dios juzgará a toda la tierra; sin importar género, rango o función, los malvados no escaparán de lo que Dios está trayendo sobre la tierra. Isaías insiste en que hay leyes que Dios ha grabado a fuego en la conciencia humana. Existen normas naturales para la conducta humana. Cuando se violan, el resultado es el juicio.

Lunes: Toda la creación está sujeta a Dios: Isaías 24:14-23

Un contraste dramático aparece en Isaías 24:14-18a. Los gritos de alegría que llegan desde los confines de la tierra, provenientes de quienes han sido oprimidos por la malvada ciudad terrenal, dan paso al lamento del profeta, pues mientras esperan la liberación divina de la tierra, el presente está lleno de traición y terror. Isaías ve los horrores que deben ocurrir antes de que llegue el día de la libertad. En Isaías 24:18b-23, Isaías muestra gráficamente que toda la creación, tanto celestial como terrenal, está sujeta a Dios. Su luz es infinitamente mayor que la del sol, la luna y las estrellas; su autoridad es absoluta. ¡Su reinado eterno en el monte Sión será glorioso más allá de lo imaginable!

Martes: La gracia se extiende a todas las naciones: Isaías 25:1-12; Éxodo 34:6-7

Del silencio de la ciudad destrozada de Isaías 24, vemos ahora el alegre banquete ofrecido por el Señor. El tema recurrente en Isaías 25 es la fidelidad de Dios, quien invita a todas las naciones y pueblos a la salvación. Él ama las almas de los hombres y siempre prefiere salvarlas antes que destruirlas. Hay otro marcado contraste con la invitación positiva de este pasaje: un brutal recordatorio de que la desobediencia y la rebelión despiertan la ira del Todopoderoso. La autoexaltación siempre conduce a la humillación. Es muy probable que Moab se use aquí para representar a todas las naciones rebeldes.

Miércoles: Agradeciendo a Dios por la liberación: Isaías 26:1-6

Isaías 26 e Isaías 27 son cánticos que ensalzan la fidelidad de Dios. Ahora vemos la ciudad de Dios, no la ciudad silenciosa y en ruinas de la tierra (Isaías 26:5). La "salvación" de Dios son los muros de la ciudad. Las puertas no están cerradas por temor a un ataque, sino que ahora están abiertas de par en par para los fieles que eligen vivir en la justicia del pacto del Señor, basándose no en su propia capacidad, sino en la completa dependencia de Dios (Isaías 26:3).

Jueves: Dependencia de Dios: Isaías 26:7-19

Los siguientes acordes del cántico nos dirigen la atención al hecho de que todas las bendiciones que recibe el pueblo de Dios no provienen de su esfuerzo, sino de la propia mano de Dios. El conflicto del orgullo humano se menciona como aquello que impide al hombre recibir la bendición de Dios, pero ahora ha sido reemplazado por la verdadera gratitud por la misericordia divina.

Viernes: La protección de Dios: Isaías 26:20-27:1

En lugar de temer el castigo de Dios que se avecina sobre las naciones, su pueblo puede confiar en su protección divina. Estos versículos se comparan directamente con la protección que Dios brindó a Noé y su familia, y a su pueblo en Egipto, cuando el ángel de la muerte los atacó. Dios conoce a los suyos. Los protegerá del mal final. (Génesis 6:13-14; Éxodo 12:21-24)

Sábado: La Viña Fructuosa: Isaías 27:2-13

El cántico de la viña fructífera es más íntimo que los cantados previamente por Isaías. El cántico alaba a Dios por liberar a su pueblo y ensalza su relación personal con él. La viña de Jacob será tan fructífera que ahora llenará de fruto el mundo (Isaías 27:6). Todos los exiliados son llamados a regresar a casa para adorar al Señor en el monte santo (Isaías 25:6-8).