Los primeros años del Mesías – Devocional diario – Lección 5

Domingo: El ministerio de Juan comienza — Marcos 1:1; Lucas 3:1-2
La palabra «evangelio» significa «buenas noticias». La llegada de Jesús a la escena es la buena noticia que todos habían estado esperando; era la buena noticia de Cristo (el Mesías). El Salvador ungido y prometido de los hombres finalmente había llegado. Dios le dio a Juan el llamado de preparar al pueblo para esta gran noticia. Juan había vivido en el desierto desde su juventud (Lucas 1:80). Probablemente ya era consciente de su llamado porque su padre lo había sido desde antes del nacimiento de Juan. Pero ahora, impulsado por el Espíritu de Dios, comenzó su ministerio a los judíos, predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados.

Lunes: La Voz de Uno — Mateo 3:1-6; Marcos 1:2-6; Lucas 3:3-6
El ministerio de Juan el Bautista fue profetizado en el Antiguo Testamento. Malaquías 3:1 e Isaías 40:3 son pasajes que predicen que habría un precursor para “preparar el camino del Señor”. Como mensajero, el ministerio de Juan fue importante porque fue una auténtica voz de profecía y es una de las primeras veces que se establece la conexión de que Aquel que había de venir, Jesús, era el verdadero Señor. En su vestimenta, modo de vida y mensaje de arrepentimiento, se identificó con Elías. Este hombre escogido se cuidó de glorificar a Jesús y no a sí mismo. Todo lo que hizo apuntaba a Cristo.

Martes: Fariseos y Saduceos — Mateo 3:7-10; Lucas 3:7-9
La herencia de los judíos era sumamente importante para ellos. Juan advirtió a los líderes religiosos que no confiaran en su herencia piadosa para salvarse. Les advirtió que no entrarían al Reino de Dios por el legado de Abraham. Señaló que el verdadero arrepentimiento es lo necesario, pues trae consigo frutos que llevan las características de una persona piadosa: frutos esenciales, como amor, gozo y paz (Gálatas 5:22; 1 Corintios 13:1-3). Tampoco podemos confiar en las tradiciones de ir a la iglesia y asistir, ni en nuestras ofrendas u obras de caridad. ¡Debemos convertirnos!

Miércoles: Multitudes, recaudadores de impuestos, soldados — Lucas 2:10-14
A través del ministerio de Juan, muchos fueron convencidos de sus pecados. En su arrepentimiento, le preguntaron a Juan qué debían hacer para corregir sus vidas impías. Él les instruyó a ayudarse unos a otros. Les enseñó que debían ser justos en sus negocios y también en sus relaciones personales. Ya fuera trabajando con un vecino, un socio comercial, un criminal o un empleador, Juan les dijo a las personas que debían usar la integridad, mostrar justicia y misericordia, y estar contentos. La manera en que tratamos a los demás dice mucho de nuestro corazón.

Jueves: El aventador — Mateo 3:11-12
La frase «el aventador está en su mano» se refiere al proceso de separar la paja del grano. Aventar era un método sencillo que consistía en lanzar el grano al aire para que el viento se llevara la paja, más ligera, y conservara el grano más pesado. El aventador era una cesta con forma que se usaba como herramienta para acelerar el proceso. Consistía en tamizar o abanicar el grano para separar la paja. Juan advierte al pueblo que se prepare para la venida del Mesías porque Él viene con juicio.

Viernes: Bautismo con el Espíritu — Marcos 1:7-8
Además de preparar sus corazones para la santidad, Juan les enseña que Jesús también traerá el Espíritu Santo. Este es el derramamiento prometido, profetizado en Ezequiel 37:14 y Joel 2:28-29. Formaba parte de la promesa del Nuevo Pacto que Dios dio a su pueblo. Pablo escribió a los Efesios: «Sean llenos del Espíritu» (Efesios 5:18).