Domingo: Escasez de obreros — Mateo 9:35-38; Marcos 6:6
En este pasaje, Jesús reiteró el propósito de la iglesia. Su misión en la tierra era traer buenas noticias y visión verdadera, sanar corazones y liberar a quienes habían sido heridos y aprisionados por las pruebas y tentaciones de la vida. Este es un llamado universal a todos los creyentes, y todos deben participar, porque hay mucha necesidad. Él compara a las almas listas para encontrarlo con la cosecha de un agricultor, lista para ser recolectada. Sus discípulos son los obreros, los trabajadores, que deben salir al campo y recoger la cosecha.
Lunes: La comisión de los doce — Mateo 10:1-15; Marcos 6:7-11; Lucas 9:1-5
La preparación de los doce discípulos enviados como emisarios de Dios comenzó cuando fueron llamados por primera vez a ser discípulos en Marcos 1. Ahora, cuando Jesús se preparaba para dejarlos, les dio la autoridad para continuar la obra que Él había comenzado. También les otorgó autoridad para ejercer ese poder (el bastón representaba la “autoridad”). Debían llevar lo esencial. De esa manera no se verían sobrecargados, ya que tenían que caminar mucho. Además, todos reconocerían que el poder de los discípulos provenía de Dios, no de las “cosas” que habían traído consigo. No tenían sistemas de sonido, ni luces, ni computadoras. Por el Espíritu de Dios, predicaron su reino y transformaron su mundo.
Martes: Alentando a sus discípulos — Mateo 10:16-33
En este pasaje, Jesús animó a sus discípulos brindándoles pautas para discernir y responder sabiamente a las pruebas que sin duda se les presentarían. Les advirtió que su misión conllevaba peligros inherentes y que se encontrarían con circunstancias que pondrían sus vidas en riesgo. Pero los consoló diciéndoles que Dios, quien conoce hasta el número de cabellos en su cabeza, los estaría cuidando. Dios jamás los abandonaría. ¡Podemos reclamar esta misma promesa hoy!
Miércoles: El costo de seguir a Jesús — Mateo 10:34-42
Los seguidores de Jesús se enfrentaron a los mismos conflictos que él. Jesús dijo que esto se debe a que Él trae una espada a nuestras relaciones. Es una espada de separación, de verdad, de autoridad, de juicio, de corrección y de victoria. Simeón incluso mencionó el poder de la espada que Jesús trae, cuando dijo que a María le quemaría el corazón.
Jueves: Obreros que salen y regresan — Mateo 11:1; Marcos 6:12-13, 30-32; Lucas 9:6, 10
Aunque Mateo no lo menciona explícitamente, Marcos y Lucas relatan cómo los discípulos comenzaron a hacer exactamente lo que Jesús les había pedido. Recorrieron ciudades y aldeas atendiendo las necesidades de la gente, y luego regresaron e informaron a Jesús sobre todo lo que habían hecho. ¿Qué hizo Jesús? Los llevó a un lugar tranquilo. Hay un tiempo para el ministerio, pero la necesidad es tan grande que nunca termina. La renovación y el descanso son esenciales.
Viernes: Una identidad equivocada — Mateo 14:1-2; Marcos 6:14-16; Lucas 9:7-9
Herodes temía a Juan el Bautista, porque Juan era santo y justo. Para apaciguar a su familia, mandó decapitar a Juan. Juan había sido una espina clavada para Herodes, acusándolo de participar en pecados específicos y exhortándolo al arrepentimiento. Herodes creyó haberse librado por completo de Juan. Pero cuando Herodes oyó hablar de los milagros que se realizaban entre el pueblo, su conciencia culpable concluyó de inmediato que Juan había resucitado.
Sábado: Decapitación de Juan el Bautista — Mateo 14:3-12; Marcos 6:17-29
Hay un mensaje subyacente en la instrucción explícita que Jesús les daba a sus discípulos. La proclamación principal de Jesús era el arrepentimiento. Ahora Jesús los llama a salir y llevar también a la gente al arrepentimiento. Este era también el mensaje de Juan el Bautista. Acusó a Herodes de inmoralidad y lo llamó al arrepentimiento, a costa de su propia vida.