Piensa diferente – Lección 7 – Cuidando tu mente


Texto bíblico: 2 Corintios 10:1-8

Versículo para memorizar: Con toda diligencia, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. Proverbios 4:23

Objetivo de la lección: Comprender los efectos devastadores de una mente desprotegida y el papel que desempeñan la Palabra y el Espíritu Santo en la protección de nuestras mentes.

Puntos clave - El diablo es paciente y está dispuesto a invertir tiempo para derrotarnos. - Nuestros ojos y oídos son los principales puntos de entrada a nuestra mente. - Es importante que cuidemos nuestros ojos. - De la misma manera que la fe viene por el oír, también lo hace la duda, el miedo, la incredulidad y otras cosas negativas.

El adversario sabe que si ganamos la batalla de la mente, será un enemigo derrotado. Por eso bombardea nuestras mentes con ataques cuidadosamente planificados de pensamientos persistentes de duda, miedo, culpa, sospecha, tentaciones y racionalizaciones. El diablo es paciente. Está dispuesto a invertir el tiempo que sea necesario para derrotarnos. Se toma el tiempo de estudiar nuestro comportamiento y registrar lo que decimos, que es producto de nuestra mente. Es un experto observador del comportamiento humano. Como resultado, conoce lo que nos molesta: nuestras inseguridades, nuestras debilidades y nuestros miedos.

Dado que la mente es nuestro mecanismo de toma de decisiones y resolución de problemas, la sede de todos nuestros deseos y la precursora de nuestras acciones, es importante que tomemos las medidas adecuadas para protegerla. ¿Cómo debemos protegerla? Nuestros ojos y oídos son las principales vías de acceso a nuestra mente. Fue así con Eva y lo es ahora. Dado que lo que vemos tiene un impacto directo en nuestra mente consciente y subconsciente, es fundamental proteger cuidadosamente nuestros ojos. Esto significa que debemos examinar cuidadosamente los libros y revistas que leemos, los programas de televisión, las películas y los videos que vemos.

Lo que oímos impacta nuestra manera de pensar. Así como la fe viene por el oír, también lo hacen la duda, el miedo, la incredulidad y otras cosas negativas. Debemos ser selectivos con lo que leemos y escuchamos. Esto no solo aplica a los medios de comunicación, sino también a los chismes, las calumnias y otras formas de conversación negativas. No podemos esperar alimentar nuestra mente con basura y obtener resultados estelares. Nuestras acciones, buenas o malas, son el resultado directo de las operaciones de nuestra mente, nuestros pensamientos. Si alimentamos nuestra mente con lo negativo y con cosas que no son de Dios, obtendremos resultados negativos. Por otro lado, si nos alimentamos y digerimos la Palabra de Dios, obtendremos resultados positivos.

Solo podemos proteger nuestra mente escuchando y practicando la Palabra de Dios y por el poder del Espíritu Santo. La Palabra de Dios es verdad, y esta verdad nos hará libres (Juan 8:31-32), libres de todo temor, inseguridad, negativismo, incredulidad y todo lo contrario al carácter de Cristo.

Preguntas y discusión

  1. ¿Qué dicen las siguientes escrituras acerca de estos contaminantes de nuestra mente?
    Preocupación – Mateo 6:25-34; Salmos 118:24; Filipenses 4:6-7; 1 Pedro 5:7.  
    Culpa – Filipenses 3:13-14.  
    Juicio/Crítica – Mateo 7:1-2; Romanos 12:3; Gálatas 6:1-3.   
    Duda – Romanos 8:28; Romanos 11:33; Romanos 4:18-21.
    Afecto desplazado – Colosenses 3:1-2; Mateo 22:37.
  2. ¿Cómo nos ayuda el Espíritu Santo a cuidar nuestra mente? Juan 16:7-11; Romanos 8:26.
  3. ¿Qué exhortaba realmente Pedro a los hermanos a hacer en 1 Pedro 1:13? Vea también Santiago 1:5-8.
  4. ¿Cuán claramente se relacionan las palabras de nuestra boca con los pensamientos de nuestra mente? Proverbios 16:23-24.
  5. ¿Qué otras medidas podemos tomar para proteger nuestra mente? Salmo 101:3; 2 Corintios 10:4-5.