Piensa diferente – Lección 6 – Renovando la mente


Texto bíblico: Mateo 15:1-20

Versículo para memorizar: No os conforméis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12:2

Objetivo de la lección: Explicar el proceso de renovación de la mente.

Puntos clave - El proceso de renovación de la mente es iniciado por el Espíritu Santo. - Estudiar, decir y obedecer la Palabra escrita de Dios es esencial para renovar la mente. - La oración juega un papel muy importante en la renovación de la mente.

Desde la caída de Adán, la mente impenitente ha estado en conflicto con Dios. Sin embargo, Jesús (el segundo Adán) hizo posible que cada uno de nosotros se reconciliara con el Padre y renovara su mente. La renovación de nuestra mente comienza cuando confesamos a Jesús como Señor y Salvador. Nuestra mente puede entonces renovarse al renovar nuestra relación con Dios.

El Espíritu Santo inicia el proceso de renovación mental. Él administra la medida de fe que aviva la mente de una persona para que se reconozca como pecador, reconozca su condición pecaminosa, reconozca la soberanía de Dios y se someta al confesar a Jesucristo como Hijo de Dios y Señor de su vida. Hasta que se produzca este cambio de mentalidad, la persona está controlada por la mente carnal. La mente carnal no se sujeta ni puede sujetarse a Dios. Se opone a los caminos de Dios.

Tras aceptar a Jesucristo, el espíritu renacido del nuevo creyente debe ser entrenado. Así como un bebé debe comer, crecer y comenzar a ejercitar su cuerpo, también deben hacerlo los creyentes recién nacidos (1 Pedro 2:2); de lo contrario, podrían quedar desnutridos y subdesarrollados. El manual de entrenamiento para el creyente es la Santa Biblia. Al leer la Biblia, la mente del creyente se expondrá a los principios vivificantes del Reino de Dios, diseñados para renovar la mente. Los principios del Reino deben revisarse a diario, estudiarse y acompañarse de oración. Las Escrituras deben memorizarse y recitarse en voz alta con regularidad. Meditar en ellas aumentará la medida de fe que Dios le ha dado al nuevo creyente y provocará un cambio en su comportamiento (Romanos 10:17). Los principios del Reino afectarán el estilo de vida: cómo uno habla, come, se adorna y se comporta. Vivir según los principios del Reino también capacita al creyente para resistir con éxito las tentaciones del diablo.

El proceso bíblico de renovación mental no es un concepto nuevo. Hace miles de años, Dios le dio a Josué una fórmula para la renovación mental. En Josué 1:8, Dios dijo: «Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él de día y de noche, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito. Porque entonces harás prosperar tu camino, y entonces tendrás éxito». Este pasaje enfatiza que hablar la palabra y meditar en ella son esenciales para la renovación mental. La renovación exitosa de la mente también depende en gran medida de la oración. La renovación de la mente del creyente se verá muy influenciada por la frecuencia con la que ore y por su obediencia a la Palabra de Dios.

El apóstol Pablo escribe de manera inspiradora a todos los creyentes en Romanos 12:1-2: «Por lo tanto, hermanos, les ruego por la misericordia de Dios que presenten sus cuerpos en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es su culto racional. No se conformen al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente, para que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta». Nuestras mentes se renovarán al prestar atención a la Palabra de Dios.

Preguntas y discusión

  1. ¿Cuál es el estado de la mente humana antes de aceptar a Jesucristo como Salvador y Señor? Jeremías 17:9; Hechos 7:51; Efesios 2:1; 1 Timoteo 1:12-13.
  2. ¿Por qué es necesario renovar nuestra mente? Romanos 8:5-8; Romanos 12:1-2.          
  3. ¿Cómo se lleva a cabo el proceso de renovación de la mente? Josué 1:8; Salmo 119:9, 11; Proverbios 4:20-23; Mateo 7:24; Romanos 10:17; Tito 3:5.
  4. ¿Qué evidencia indicaría que la mente se está renovando? Gálatas 5:22-23.      
  5. ¿Cuáles son algunos pasos prácticos para renovar activamente la mente? 1 Pedro 2:1-2; 2 Corintios 4:13-18; 1 Tesalonicenses 5:17; Colosenses 3:8-10, 16.