Domingo: Explicando la cizaña — Mateo 13:36-39
Esta parábola enseña que la fuente del crecimiento exitoso para el Reino de Dios es la Palabra de Dios. El objetivo es el mundo. Podemos empezar a pensar que el propósito final de Dios es la iglesia, pero no lo es. ¿Recuerdan la enseñanza del Sermón del Monte: «la sal de la tierra» (Mateo 5:13) «la luz del mundo» (Mateo 5:14)? Con demasiada frecuencia preguntamos: «¿Cómo podemos mejorar nuestra iglesia? ¿Cómo podemos tener mejores programas dentro de estas cuatro paredes?». Pero deberíamos preguntarnos: «¿Cómo podemos impactar al mundo?». Si nos abstenemos de un ministerio significativo en el mundo, la cizaña sembrada por el maligno terminará ahogando nuestra relación con la fuente misma de la vida, Dios.
Lunes: El fin de los tiempos — Mateo 13:40-43
Este pasaje es un aliento para la iglesia. Jesús muestra que habrá justicia. Dios no será indulgente con el mal; habrá juicio por las transgresiones. ¿Qué tipo de personas serán «eliminadas»? Aquellos que son tropiezos, que alejan a otros de la fe, que ofenden y causan daño. ¡Incluso podrían estar en la iglesia! Jesús deja claro que, sean quienes sean y dondequiera que estén, no escaparán al juicio.
Martes: El Tesoro y la Perla — Mateo 13:44-46
Estas dos parábolas tienen algo fundamental en común: la alegría. En ambas, los protagonistas —el agricultor y el comerciante— se ven movidos por la alegría. Estas parábolas señalan que la alegría motiva el cambio. Y el cambio, por las razones correctas, puede traer una bendición mayor que la que teníamos antes. El énfasis aquí no está en los «sacrificios» que cada uno hizo, ni en cómo cada uno «descubre» el tesoro, sino en los resultados de esos sacrificios y descubrimientos. Este pasaje pone el énfasis en nuestra respuesta, más que en el costo, y refleja cómo los justos abrazan el cumplimiento y el respeto de los Diez Mandamientos.
Miércoles: La red — Mateo 13:47-50
En esta parábola, los peces representan a las personas, tanto justas como injustas. Jesús es el pescador. La parábola de la red enfatiza que no hacer todo lo posible por alcanzar la verdad del reino conlleva una recompensa completamente opuesta a la de las parábolas anteriores. En lugar de una alegría sin igual, habrá quienes sufran una angustia eterna.
Jueves: El cabeza de familia — Mateo 13:51-52
En estos versículos, Jesús enfatizó la importancia de la educación en las Escrituras. Como cristianos, somos discípulos —estudiantes— de la Palabra de Dios. Somos aprendices, siempre aprendiendo y mejorando en nuestra fe. No somos trabajadores independientes, ni nos graduamos de la enseñanza de la Palabra de Dios. Somos estudiantes, siempre aprendiendo del Maestro, nuestro único y exclusivo Maestro (Mateo 23:8).
Viernes: Calma en la tormenta — Mateo 13:53; 8:18, 23-24; Marcos 4:35-37; Lucas 8:22-23
Hacia el final de un día largo y ajetreado, Jesús subió a una barca para cruzar el mar. Agotado por su ministerio, se durmió. Cuando se desató una tormenta y las olas amenazaban con hundir la barca, Jesús siguió durmiendo. Nosotros también podemos tener esa paz. A pesar de las tormentas, Dios nos da una paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7).
Sábado: La tormenta se calmó — Mateo 8:25-27; Marcos 4:38-41; Lucas 8:24-25
Jesús tuvo un día largo y ajetreado enseñando a las multitudes. Al anochecer, se unió a sus discípulos en una barca, con la intención de cruzar a la otra orilla. De repente, se levantaron vientos y las olas comenzaron a sacudir la barca. Los discípulos temieron por sus vidas. Jesús les dio una palabra de paz y calmó la tormenta. Cuando las tormentas de la vida nos azotan, o cuando el tumulto de pruebas o tentaciones se presenta ante nosotros, Jesús está listo y es capaz de decir: «Paz, cálmate» (Marcos 4:39), a nuestras vidas y nuestras tormentas se calmarán.