Domingo – Consolando a los discípulos: Juan 14:1-4
La palabra griega “mone” se traduce como mansiones en el versículo 2, pero simplemente significa “habitaciones o moradas”. El atractivo y la fascinación del reino de Dios no deben radicar en el tamaño o la calidad de la mansión en la que vivimos, sino en que viviremos allí para siempre en la hermosa presencia del Padre y del Hijo. Jesús consoló a sus discípulos no con promesas de lujo eterno, sino asegurándoles que tendrían un “lugar eterno” de pertenencia. Por muy desalentador que sea nuestro camino en la vida, debemos mantenernos enfocados en la promesa de Jesús.