Cristianismo práctico – Lección siete: Cómo usar las palabras con sabiduría

Versículo para memorizar: «El que me alaba me glorifica; y al que ordena su conducta, le mostraré la salvación de Dios». Salmo 50:23
Lectura bíblica: Santiago 3

Introducción:
La palabra hablada es el método de expresión humana más poderoso. Si lo dudas, observa a quien posee el don de la oratoria. Las palabras son la herramienta fundamental del político, el vendedor, el artista o el pastor, por nombrar solo algunos. El orador hábil tiene, sin duda, la capacidad de persuadir y cambiar la opinión de las personas. Este talento puede usarse para el bien, como en las exhortaciones de quien habla en nombre de Dios. Sin embargo, a menudo las palabras se utilizan con fines dañinos o engañosos. Considera las medias verdades y mentiras descaradas de los líderes que acceden al poder apelando a las emociones y prejuicios de la gente por motivos egoístas; como Adolf Hitler, quien llegó al poder como canciller y dictador de la Alemania nazi apelando al fuerte sentimiento de orgullo nacional del pueblo.

El mal produce confusión, mientras que Dios trae armonía y sabiduría. La principal característica de la sabiduría divina es su pureza, libre de impurezas. Una lengua descontrolada puede contaminar todo el cuerpo o a la persona entera. Las Escrituras advierten al cristiano que use su lengua con cuidado. Debe usarse para la gloria de Dios, no para chismes ni para causar daño. Con justicia o sin ella, se nos juzga según nuestras palabras. Las Escrituras afirman claramente que «de la abundancia del corazón habla la boca» (Mateo 12:34b).

Lo que decimos es lo que la gente cree que queremos decir; por lo tanto, nos corresponde seleccionar nuestras palabras con sumo cuidado. Quien posee sabiduría divina la demostrará con humildad con obras, no solo con palabras. La verdadera sabiduría es sincera y sin pretensiones, y una palabra dicha sin pensar jamás puede ser retractada, y el daño causado por un comentario desconsiderado puede ser inmenso.

Preguntas de estudio:

  1. ¿Qué importancia tienen nuestras palabras? Mateo 12:33-37.
  2. ¿Qué prohíbe el noveno mandamiento? Éxodo 20:16. Analice la aplicación de este mandamiento en la sociedad actual.
  3. ¿De qué manera amonestó el Señor Dios a los hijos de Israel respecto a la lengua? Éxodo 23:1; Levítico 19:16.
  4. ¿Cuál fue la oración del rey David respecto a las meditaciones de su corazón y las palabras de su boca? Salmo 19:14. Nota: El valor de las Escrituras no se compara con ninguna otra cosa deseable. Proporciona la clave de la sabiduría, el gozo y, sobre todo, la vida eterna.
  5. ¿Qué sabio consejo sobre el uso de las palabras nos ha dado Dios a través del sabio rey Salomón? Proverbios 17:9; 21:23; 25:11.
  6. ¿Evalúa Dios nuestras palabras? Salmo 139:1-4. Nota: Dios está activo para examinar y probar a sus siervos; conoce nuestros motivos, deseos y palabras antes de que se expresen.
  7. ¿Qué clase de palabras se pueden esperar de los malvados? Salmo 94:4-7.
  8. ¿Cuál es la diferencia entre el discurso de los piadosos y el de los malvados, y cuál es el resultado final de cada uno? Isaías 57:19-21; Hebreos 13:15-16. Nota: Aunque los sacrificios del Antiguo Testamento ya no son válidos, los cristianos deben ofrecer sacrificios espirituales que incluyen su alabanza, sus bienes e incluso su vida.
  9. ¿Cómo se le llama a quien puede controlar la lengua? Santiago 3:1-5. Nota: El liderazgo implica responsabilidad, y los maestros comparecerán ante el tribunal de Cristo y serán juzgados con mayor severidad que otros. Solo la obra del Espíritu Santo en nosotros puede llevar la lengua dominada a la madurez, trayendo sabiduría y paz divinas.
  10. ¿Por qué deben los verdaderos cristianos ser tan cuidadosos con su lenguaje? Mateo 12:36-37; Apocalipsis 22:18-19. Nota: Los oradores y maestros deben ser, y serán, probados con las verdades de la Palabra de Dios.