El ministerio de Cristo continúa en Galilea – Devocional diario – Lección 2

Domingo: Confrontando las tradiciones humanas — Mateo 15:1-11; Marcos 7:1-16
Los escribas y fariseos vinieron desde Jerusalén y se unieron para acusar a los discípulos de Jesús de quebrantar la tradición religiosa, demostrando la seriedad de su propósito. Las acusaciones sobre el lavado de manos no se referían a la limpieza, sino a los lavados ceremoniales religiosos. Creían que Jesús y sus hombres eran «impuros» porque se mezclaban con la gente común y los marginados. Si Jesús rechazaba estas tradiciones sagradas, ¡entonces debía ser un hereje! Jesús citó Isaías 29:13, replicándoles que eran hipócritas por quebrantar los mandamientos de Dios para seguir sus tradiciones humanas.

Lunes: Un ciego guiando a otro ciego — Mateo 15:12-14
Jesús advirtió a sus discípulos sobre la mala guía moral de los fariseos, quienes enseñaban tradiciones humanas y las llamaban doctrina. Los discípulos estaban preocupados de que Jesús hubiera ofendido a los líderes religiosos. Obviamente, se preguntaban por qué no había sido "políticamente correcto" al responder a la acusación de los fariseos. Jesús les señala que no deben preocuparse por la política involucrada; es más importante reconocer que seguir ciegamente las tradiciones humanas terminará destruyendo tanto a quien enseña esa tradición como a quien la sigue. Desafortunadamente, el espíritu del fariseísmo aún está vivo y sigue centrándose principalmente en los aspectos externos de la religión.

Martes: Enseñanza a Simón Pedro — Mateo 15:15-20; Marcos 7:17-23.
Jesús le explicó estas cosas con mayor profundidad a Pedro, quien parecía tener dificultades para comprender su significado esencial. El Señor simplemente decía que los alimentos no afectan el corazón y, por lo tanto, no pueden contaminar a la persona. Pero lo que sale de la boca comienza en el corazón, y estas son las cosas que contaminan al hombre. El verdadero peligro reside en el corazón perverso, que inspira la maldad en las palabras y las malas acciones. Este es el tema crucial que nos lleva más allá de las apariencias externas de una religión superficial hacia las realidades internas de la verdadera vida espiritual.

Miércoles: Liberando a una hija poseída por demonios — Mateo 15:21-28; Marcos 7:24-30
Tiro y Sidón estaban ubicadas cerca de la costa mediterránea. Era una región gentil. Cuando Jesús llegó a la zona, esperaba no atraer a una multitud, pero una mujer oyó que estaba allí y se acercó a Él deseando que su hija fuera sanada de los demonios. La mujer no solo era gentil, sino también cananea; para los judíos, la más baja de las bajas. Los discípulos querían rechazarla. Jesús escuchó su petición, pero no la respondió de inmediato. Pero ella no se ofendió. Estaba dispuesta a aceptar lo que Jesús estuviera dispuesto a darle, sabiendo que no era digna en absoluto. Se veía a sí misma como lo que era: una mujer pecadora en una situación desesperada. Vio a Jesús por quien era: un Salvador bondadoso y compasivo que tenía el poder de liberar a su hija si así lo decidía.

Jueves: Sanación de multitudes — Mateo 15:29-31
Mateo enumera diversas enfermedades que Jesús sanó después de dejar la región de Tiro y Sidón. Estos milagros demuestran que la obra que Jesús realizó entre los judíos también estaba disponible para los gentiles. Asimismo, muestran que Jesús tenía la capacidad de sanar toda clase de enfermedades, y los milagros fueron prueba de que Él era el Mesías.

Viernes: La curación de un hombre sordo — Marcos 7:31-37
La curación de un hombre sordo es un ejemplo específico de la «sanación de las multitudes» a la que se refiere Mateo 15:29-31. La gente quedó impresionada con este milagro. Jesús les exhortó a que no se lo contaran a nadie, pero quedaron tan fascinados con lo que había hecho que lo proclamaron por toda la tierra.

Sábado: Alimentando a cuatro mil — Mateo 15:32-39; Marcos 8:1-9
Una vez más, nuestro Señor usó a los discípulos para satisfacer las necesidades de esta multitud. Bendijo el pan y el pescado y se los dio a los discípulos, quienes los distribuyeron entre la multitud. La provisión fue más que suficiente. Esta vez se recogieron siete canastas de sobras.