Texto bíblico: Santiago 5:13-18
Versículo para memorizar: Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz y ferviente del justo puede mucho. Santiago 5:16
Objetivo de la lección: Enfatizar la importancia y el poder de la oración.
Puntos clave - La oración es fundamentalmente importante para el cristiano. - La oración está diseñada para funcionar para nosotros. - Si pensamos mal, creeremos mal y oraremos mal.
La oración puede definirse como dirigirse a Dios con adoración, confesión, súplica, petición o acción de gracias. El tema de la oración no es nuevo, pues es fundamental para el cristiano. Es importante para la Iglesia, su ministerio y los hermanos que la ministran. Los discípulos dieron gran importancia a la oración y al ministerio de la Palabra.
Dado que la oración es básicamente una comunicación externa y hablada con Dios, puede adoptar muchas formas. Existen diferentes tipos de oración: oraciones de fe, oraciones de consagración, oraciones de adoración, oraciones de acuerdo, oraciones unidas, oraciones de intercesión, etc. Hay muchas maneras de orar: desde un susurro silencioso a Dios (como en la meditación), hasta orar en voz alta y clara (como en la oración pública), e incluso orar en lenguas. Las oraciones pueden incluso ser cantadas. La oración puede ser espontánea o memorizada. Podemos orar de pie, de rodillas, acostados, caminando, en coche, en avión, etc. Sobre todo, dondequiera que estemos, debemos mantener siempre una actitud de oración.
Se ha dicho que la oración es la llave del tesoro de Dios. Sin embargo, son las oraciones que mucho valen las que abren la puerta. Hay poder en la oración eficaz y ferviente del justo, y hay poder en las oraciones de fe. Esas son las oraciones que reciben respuesta y las que glorifican a Dios.
La oración es una herramienta poderosa. Sin embargo, existen leyes o principios que rigen su éxito y eficacia. En primer lugar, debemos usar esta herramienta. No podemos esperar nada si no oramos. A medida que maduramos al orar, debemos orar correctamente. Si pensamos mal, creeremos mal; y si creemos mal, oraremos mal. Puede que estemos orando, pero puede que estemos orando incorrectamente. Lo que creemos y decimos al orar, y después de orar, influye en los resultados. La oración y la Palabra de Dios están diseñadas para nuestro beneficio. Sin embargo, podemos usar estas mismas herramientas en nuestra contra.
La vida de Jesús estuvo llena de oración porque comprendía la importancia y el poder de la oración. Iba de una reunión de oración a otra, y es entre esas reuniones que vemos el poder de Dios fluyendo de él para satisfacer cada necesidad. Había poder en sus oraciones porque Jesús oraba en perfecta armonía con la Palabra. Después de todo, él era la Palabra Viva. Oraba, y oraba con eficacia. Jesús sigue orando (intercediendo). Si queremos encontrar a Jesús, podemos encontrarlo en el lugar de oración.
Preguntas y discusión
- ¿Por qué es tan importante la oración? 2 Crónicas 7:14; Jeremías 29:13; Mateo 7:7-8; Mateo 17:19-21; Hechos 6:4; Apocalipsis 8:3-4
- ¿Cuáles son algunos de los beneficios de la oración? Hechos 12:5; Efesios 6:18; Filipenses 4:6; Santiago 5:13-18
- Considere las oraciones de Elías y Ezequías. ¿Cuáles fueron los resultados? Santiago 5:17; 1 Reyes 17:1, 18:41, 44-45; 18:36-39; 2 Reyes 19:14-20, 32; 20:1-11
- ¿Cuáles son algunas de las claves para obtener respuestas a las oraciones? Santiago 4:2-3; Marcos 11:23-26; Mateo 6:10; Romanos 12:2. ¿Cómo podemos aplicarlas a nuestra vida?
- ¿Qué podemos hacer para ser más eficaces en la oración?