Heridos por nuestras transgresiones – Devocional diario – Lección 4

Domingo – Para Glorificar al Padre: Juan 17:1-5
Jesús comenzó esta íntima oración a su Padre orando por sí mismo, pidiendo que el Hijo fuera glorificado, mostrando su deseo de que los judíos comprendieran que Él era el Mesías prometido. Luego reconoció su muerte inminente al establecer la conexión de que, al ser glorificado el Hijo, el Padre sería glorificado y, mediante su sacrificio, todos los hombres tendrían la oportunidad de ser salvos. Habiendo nacido tanto del Espíritu como del hombre, su muerte, resurrección y ascensión superarían su humanidad, revelarían su divinidad y establecerían el plan de salvación de Dios para la humanidad.

Lunes – Los que creyeron: Juan 17:6-8
Jesús oró por sus discípulos. Durante su caminar juntos, Jesús les había revelado todo lo referente a los atributos de Dios, especialmente a Dios como su Padre. Les sentó las bases espirituales y ellos recibieron las palabras y enseñanzas por fe, aceptando que lo que Jesús compartía provenía de Dios. Aunque muchos de sus compatriotas rechazaron la verdad, gracias a lo que los discípulos vieron y oyeron, se convencieron y creyeron que Jesús era verdaderamente el Hijo de Dios, el Mesías prometido.

Martes – Orando por los suyos: Juan 17:9-12
El deseo de Jesús era que Dios guardara y protegiera a aquellos con quienes había desarrollado una relación tan cercana. Jesús quería que se mantuvieran firmes en la verdad doctrinal que les había sido impartida a través de su testimonio, pues sabía (1) que enfrentarían grandes dificultades y pruebas por su testimonio del evangelio, y (2) que el profundo poder de la Verdad de Dios los mantendría libres y les daría la fuerza para perseverar. Anhelaba que permanecieran unidos como cuerpo de creyentes —uno en el Espíritu— como lo habían estado mientras estuvo con ellos. La combinación de la verdad divina y la comunión espiritual los mantendría seguros en su fe.

Miércoles – Palabras de Gozo y Amor: Juan 17:13-14
Jesús tenía una perspectiva eterna sobre su muerte, resurrección y ascensión, eventos que estaban por ocurrir. Sabía que, tras su ascensión, muchos rechazarían la verdad y someterían a sus discípulos a dolor y dificultades, pero Jesús deseaba que Dios les revelara el gozo que Él ya comprendía: un gozo duradero que les esperaba. Junto con el poder espiritual y la enseñanza práctica de la Palabra de Dios, a pesar del rechazo del mundo, los discípulos de Jesús pudieron mantenerse firmes en la rectitud.

Jueves – Palabras de Poder y Luz: Juan 17:15-19
Jesús oró para que sus discípulos fueran protegidos del mal y del maligno, y para que estuvieran a salvo de la corrupción de este mundo. Desde su perspectiva celestial, reconoció que habían sido marcados por el Dios Todopoderoso y que eran simples viajeros en este mundo. Oró para que, así como Él había sido apartado por Dios, ellos también fueran apartados y consagrados para su propósito.

Viernes – Unidad espiritual: Juan 17:20-24
La oración de Jesús trascendió a los discípulos, dirigiéndose a todos los discípulos que vendrían. Invocó su relación personal con Dios y pidió que a las futuras generaciones se les concedieran las mismas bendiciones que deseaba para los discípulos que caminaban y hablaban con él. Oró para que personas de todas las edades lo recibieran, creyeran en él y se unieran a él en el Espíritu. Fue en esta increíble unidad de cooperación que el mundo sabría que somos sus discípulos.

Sábado – Equilibrando la verdad y el amor: Juan 17:25-26
Al concluir su oración, Jesús afirmó que el mundo no conocía el amor del Padre justo, pero aseguró que sus discípulos sí conocían y comprendían la verdad. Oró para que estuvieran llenos del amor de Dios, como Él lo estaba, pues gracias al amor del Padre podían dar testimonio de la verdad.