Domingo: La higuera — Mateo 24:32-35; Marcos 13:28-31; Lucas 21:29-33
En las Escrituras, la higuera se usa como ejemplo de verdades bíblicas. Aquí Jesús usó la higuera para abordar nuevamente el tema de su Segunda Venida, comparando el tiempo con una higuera en primavera. Las ramas del árbol son tiernas (Mateo 24:32 y Marcos 13:28), es decir, llenas de vida. Las hojas brotan y crecen. Esta analogía parabólica describe el tiempo del regreso de Jesús como un tiempo en que la Iglesia está llena de vida y en crecimiento. Jesús señala que, así como los discípulos sabrían que el verano está cerca cuando ven aparecer las señales de la primavera, pueden saber que el regreso del Hijo del Hombre está cerca cuando ven que suceden estas cosas (Lucas 21:31).
Lunes: Velad y orad — Mateo 24:36; Marcos 13:32-37; Lucas 21:34-36
Jesús advirtió repetidamente a sus discípulos que estuvieran atentos y vigilantes. Habría señales e indicios, pero como nadie sabe el día ni la hora exactos en que Jesús regresará, debemos estar siempre listos y preparados. Les advirtió que no se preocuparan ni se angustiaran, y que no se entregaran a los vicios mundanos. Pero les aconsejó que fueran diligentes y vigilantes, perseverando en un compromiso firme con las cosas de Dios. Además, enfatizó la importancia de dar prioridad a la oración, sabiendo que la oración es nuestro vínculo vital con Dios.
Martes: Como en los días de Noé — Mateo 24:37-39
Durante aproximadamente cien años, Noé y su familia construyeron un arca y advirtieron a la comunidad sobre un diluvio masivo que pronto llegaría y destruiría el mundo. Nadie le creyó. Pasaron los años y el diluvio no llegó. Les resultaba difícil creer en algo que nunca había sucedido ni visto. Sus vidas estaban tan absortas en las preocupaciones del mundo que no tenían corazón ni mente para las cosas de Dios. Jesús enseñó que en los últimos días, antes de su regreso, la gente se comportará igual que cuando Noé les advertía.
Miércoles: Uno llevado, el otro dejado — Mateo 24:40-42
En los días de Noé, Dios preservó a su pueblo y destruyó a los impíos. Noé y su familia permanecieron en la tierra, protegidos por Dios en un arca que resistió la violencia del diluvio. Los impíos, en cambio, fueron arrasados por el diluvio que Dios envió. Jesús comparó los sucesos de la época de Noé con los que ocurrirán cuando el Hijo del Hombre regrese.
Jueves: El buen dueño de la casa — Mateo 24:43-44
Si supieras que un ladrón entraría en tu casa esta noche, ¿no te prepararías? Esta fue la pregunta que Jesús les hizo a sus discípulos. Él sabe que cualquier hombre protegería su hogar y se aseguraría de que su familia estuviera a salvo. De igual manera, los cristianos debemos estar preparados para el regreso de Jesús, como si fuera a ocurrir en cualquier momento. Debemos ser tan diligentes y fervientes al seguir sus mandamientos como lo seríamos al defendernos de cualquier ladrón.
Viernes: El Siervo Fiel — Mateo 24:45-47
El siervo fiel es aquel que está preparado y atento al regreso de Jesús. Es una persona que se esfuerza por servir a Dios mediante la oración ferviente y el ayuno constante; es una persona que dedica tiempo a dar testimonio de la gracia y la misericordia de Dios a quienes las necesitan; es una persona comprometida con una iglesia local y con el ministerio a las necesidades de los demás. En otras palabras, este siervo es aquel que está fielmente comprometido con Jesús, en toda circunstancia.
Sábado: El siervo infiel — Mateo 24:48-51
La parábola del siervo infiel ilustra el precio de la postergación. El siervo no cree que Jesús vaya a regresar pronto, así que, egoístamente, se entrega a placeres mundanos pensando que podrá enmendarse rápidamente cuando vea el regreso del Maestro. Pero como nadie sabe cuándo ocurrirá, el siervo infiel será descubierto en sus malas acciones.