El último ministerio de Cristo en Judea y Perea – Devocional diario – Lección 8

Domingo: Perseverando hasta el fin — Mateo 24:13-14; Marcos 13:13; Lucas 21:19
Dos elementos de verdad en estos versículos indican la presencia de una iglesia fuerte en la tierra en el momento mismo del regreso de Cristo: (1) una recompensa para aquellos que permanezcan fuertes hasta el fin; (2) el hecho de que la verdad del Reino de Dios será predicada al mundo entero, lo cual desencadenará el fin de los tiempos y el regreso de Jesucristo. Hay quienes enseñan que la iglesia será arrebatada y mantenida en estasis hasta por tres años y medio antes del regreso de Cristo a la tierra, pero esto no está establecido por la profecía bíblica. Lo que Cristo enseña aquí indica lo contrario: la presencia de una iglesia fuerte hasta el fin mismo.

Lunes: Abominación de la Desolación — Mateo 24:15-18; Marcos 13:14-16; Lucas 21:20-22
El Maestro había profetizado la destrucción de Jerusalén, pero aquí les dio indicaciones definitivas para advertirles de su llegada y ayudarlos a escapar a un lugar seguro. Cuando vieran la abominación de la desolación (idolatría pagana) en el Santuario, y al ejército romano rodeando la ciudad, reconocerían la profecía de Daniel (Daniel 9:27; 11:31; 12:11). Las legiones romanas de Tito quemarían el Templo y ofrecerían sacrificios paganos a sus estandartes, colocados junto a la puerta oriental, cuando proclamaran a Tito emperador (70 d. C.). El tiempo estaría marcado por la destrucción de vidas y propiedades, y más engaños de falsos mesías.

Martes: Tribulación intensa — Mateo 24:19-21; Marcos 13:17-19; Lucas 21:23-24.
La tribulación intensa había sido profetizada y era inevitable. Sin embargo, Jesús les dijo que oraran no para que los acontecimientos se retrasaran, sino para que ocurrieran en un momento y de una manera que facilitara la huida. Oraban para que no sucediera en sábado porque las puertas de Jerusalén se cerraban ese día, lo que hacía imposible escapar.

Miércoles: Los días acortados — Mateo 24:22; Marcos 13:20
Podemos consolarnos sabiendo que Jesús promete que no todos se perderán durante los días de aflicción. En la caída de Jerusalén hubo quienes sobrevivieron, y podemos concluir además que la promesa de Jesús de que cuando ocurra el evento similar de la tribulación, también habrá quienes sean salvados, se cumplirá.

Jueves: No se dejen engañar — Mateo 24:23-26; Marcos 13:21-23
Jesús volvió al tema del engaño espiritual —una doble advertencia—, obviamente porque la tentación de seguir a los falsos mesías o profetas sería muy fuerte. Incluso en la sociedad actual, nos sentimos atraídos por el «espiritualismo» y otros fenómenos sobrenaturales impíos; debemos prestar atención a la advertencia de Jesús y orar para no ser engañados.

Viernes: La señal inequívoca del juicio — Mateo 24:27-28
Jerusalén cayó bajo el peso del juicio de Dios, y Roma fue simplemente su espada. En la segunda venida de Cristo, Él vendrá a juzgar a las naciones. Lo fundamental es que el juicio de Dios es seguro e inequívoco.

Sábado: La venida del Hijo del Hombre — Mateo 24:29-31; Marcos 13:24-27; Lucas 21:25-28.
Cualquier derrocamiento de reinos o ciudades, o la destitución de reyes, se representa mediante el oscurecimiento del sol y la luna, y por una convulsión en los elementos: la gran calamidad es el tema principal que se transmite. Parece haber una doble aplicación: tanto la destrucción de Jerusalén (que da comienzo a la Edad Media) como la llegada de la presencia de Cristo como Rey de reyes en su segunda venida, son acontecimientos trascendentales de su «venida».