Domingo: El plan para apresar a Jesús — Juan 11:55-57
El Sanedrín ya había decidido que Jesús debía ser condenado a muerte, pero eran conscientes de su inmensa popularidad. Jesús sabía que los líderes judíos querían arrestarlo, pero también sabía que su obra aún no había terminado, por lo que se había retirado a la ciudad de Efraín (cerca del desierto). Sin embargo, los líderes conspiraron, sabiendo que era probable que Jesús asistiera a la Fiesta anual de los Panes sin Levadura en Jerusalén. Ahora planeaban apresar a Jesús a la primera oportunidad.
Lunes: La Unción en Betania — Mateo 26:6-13; Marcos 14:3-9; Juan 12:1-8
María soltó su cabello (algo que las mujeres judías jamás hacían en público), humillándose y depositando su gloria a los pies de Jesús. Derramó el fragante nardo sobre la cabeza y los pies del Señor, ¡un perfume costoso equivalente al salario anual de un trabajador común! Esta es la mujer judía que escuchó las palabras de Jesús mientras estaba sentada a sus pies, ¡y sin duda escuchó! Mientras sus discípulos no comprendían que Jesús pronto moriría, María sabía que esta era su última oportunidad para prodigar amor y adoración al Maestro antes de su sufrimiento y muerte. Siempre habrá quienes critiquen el costo de la verdadera adoración y busquen menospreciar su importancia.
Martes: El complot para matar a Lázaro — Juan 12:9-11
¿No es terrible que un hombre sea odiado simplemente porque Dios lo ha bendecido milagrosamente? Tal es la traición demoníaca de un corazón malvado y orgulloso: odia a Dios y todo lo que es tocado por Dios (Juan 15:18-19). Los sacerdotes ahora conspiran para matar a Lázaro porque Jesús lo había resucitado, y muchos, por lo tanto, estaban depositando su fe en Cristo.
Miércoles: Entrada en Jerusalén — Mateo 21:1-11; Marcos 11:1-11; Lucas 19:28-40; Juan 12:12-19
Esta es la única vez en la vida de Jesús que planeó y participó en una demostración pública. Al cumplir la profecía de Zacarías 9:9 (el asno en el que cabalgaba el Mesías era en realidad el animal real de los monarcas judíos (véase 1 Reyes 1:32-33, 38-40)), Jesús se proclamó indirectamente Rey de los judíos. El hecho de que Jesús se hubiera presentado ahora abiertamente ante el público representó un desafío directo para los líderes judíos. Para mantener un control significativo sobre el pueblo, debían actuar con rapidez.
Jueves: Maldiciendo una higuera — Mateo 21:17-22; Marcos 11:12-14, 20-26
Además del ahogamiento de los cerdos poseídos por demonios, esta es la única vez que Jesús usó su poder para destruir algo en la naturaleza. ¿Por qué no usó su poder para restaurar el árbol? Primero, Jesús lo usó como una lección sobre el fracaso, ya que Israel no había dado fruto para Dios. En los Profetas, la higuera representaba a Israel (Jeremías 8:13; Nahúm 3:12; Oseas 9:10). Segundo, Jesús lo usó para enseñar sobre la fe: sus palabras, «Tengan fe en Dios» (Marcos 11:22), significan vivir en una actitud constante de confianza y total dependencia de Dios.
Viernes: Segunda Purificación del Templo — Mateo 21:12-16; Marcos 11:15-19; Lucas 19:45-48
Después de que Jesús purificara el Templo por primera vez, no pasó mucho tiempo antes de que volviera a funcionar con fines lucrativos. ¡Después de todo, los sacerdotes también recibían su parte! Una «cueva de ladrones» es donde los ladrones se esconden. El lugar que debería haber estado dedicado a la oración, la adoración y la evangelización se había corrompido nuevamente.
Sábado: El grano fructífero — Juan 12:20-26
La respuesta de Jesús encierra una poderosa verdad para muchos sermones. En el fondo de su declaración está el hecho de que nadie puede ser fructífero y vivir cómodamente. Nunca es fácil ser plantado y morir para poder ser productivos; nuestra naturaleza humana se resiste. Pero dar la vida por su causa es el llamado de todo creyente.