El último ministerio de Cristo en Judea y Perea – Devocional diario – Lección 13

Domingo: Un nuevo mandamiento — Juan 13:31-35
Después de darles a sus discípulos un ejemplo concreto de servicio (el lavamiento de pies), Jesús los exhortó a la importancia del amor. Jesús sabía que no estaría con ellos mucho tiempo más y quería dejarles sabiduría sobre cómo manejar cada relación que encontraran: el amor, el amor a Dios y el amor al prójimo. Jesús sabía que la característica que más influiría en el mundo era el amor. De hecho, por eso se dice: «Nos reconocerán como cristianos por nuestro amor».

Lunes: La grandeza mundana — Lucas 22:24-25
Lord John Acton (1834-1902) dijo: «El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente». Esta era una lección que los discípulos realmente necesitaban aprender. Incluso después de ver a su Señor arrodillarse y lavarles los pies, como un humilde siervo, los discípulos seguían discutiendo entre sí tratando de determinar una jerarquía sobre quién era el más importante entre ellos. La palabra usada para «el más importante» en este pasaje es «meizon» y se traduce básicamente como «relativo a la percepción de tener autoridad». A los discípulos no les preocupaba tanto quién tenía la autoridad real, sino quién creía la gente que tenía más autoridad entre ellos. Debido a su orgullo, era la percepción lo que les inquietaba.

Martes: La grandeza del Reino — Lucas 22:26-30
Jesús advirtió que el Reino de los Cielos se trata de servicio, no de quién tiene autoridad. No es que la autoridad no existiera entre los seguidores de Jesús, sino que lo importante era cómo la ejercían. Les instruyó que fueran como el más joven, humildes y dispuestos a escuchar y aprender. Debían servirse unos a otros. Debían ser humildes y estar dispuestos a darlo todo por ayudar a su hermano, así como Él vino como un humilde siervo y estuvo dispuesto a dar su vida por nosotros.

Miércoles: Para zarandearos como trigo — Lucas 22:31-32
Jesús le dijo a Pedro que Satanás había pedido permiso para «zarandearlo como trigo». Jesús predijo la tentación que le sobrevendría a Pedro. Esta tentación lo sacudiría profundamente y revelaría su debilidad. Aun sabiendo que esto sucedería, Jesús animó a Pedro a fortalecer a los hermanos después de la experiencia.

Jueves: Prediciendo una negación — Lucas 22:33-34; Juan 13:36-38
Jesús predice que Pedro lo negará. Cabe destacar que Pedro afirma que eso es imposible, pues está dispuesto incluso a seguir a Jesús hasta la muerte. Pero este es un ejemplo de alguien dispuesto a hablar mucho, pero incapaz de actuar en consecuencia. Pedro se mostraba valiente cuando su vida no dependía de ello, y perdió el valor ante la posibilidad real de un peligro inminente.

Viernes: Nuevos preparativos para el viaje — Lucas 22:35-38
Jesús comenzó este triste discurso recordándoles a sus discípulos los tiempos felices. «Aquellos eran tiempos fáciles», les dijo Jesús. «Pero cuando yo me vaya, enfrentarán dificultades y adversidades». Cuando el Maestro estaba con ellos, necesitaban poca preparación. Ahora que el Maestro se marchaba, quería que estuvieran preparados y listos para adaptarse a cualquier misión que se les encomendara. Jesús reconoció que sus discípulos debían confiar en Dios y estar preparados para cualquier prueba o tentación que se les presentara.

Sábado: Institución de la Cena del Señor — Mateo 26:26-29; Marcos 14:22-25; Lucas 22:14-20
Jesús quiso que sus discípulos participaran de la Cena del Señor, incluso después de su partida de este mundo, como un recuerdo de Él. Quería que continuaran realizando este mismo acto —el de compartir la copa y partir el pan— tal como Él lo hacía con ellos en ese momento, para que en el futuro tuvieran un recordatorio de quién era Él y qué representaba.