Domingo: Las Naciones Reunidas — Mateo 25:31-33
Cuando llegue el Día del Juicio, todas las personas serán reunidas, pecadores y fieles por igual. De todos los lugares de la tierra, de los confines del mundo, todos serán reunidos para rendir cuentas de sus vidas ante el Rey de Reyes. El tribunal de Cristo juzgará los corazones y las motivaciones de la humanidad. Él separará el trigo de la cizaña, lo bueno de lo malo, y dictará sentencias justas para todos.
Lunes: Recompensa para los justos — Mateo 25:34-36
Dios tiene grandes recompensas para sus hijos que andan en justicia. A ellos les ha prometido las riquezas de su reino y la vida eterna. Andar en justicia conlleva la responsabilidad de compartir el amor y la gracia de Dios con los demás. Dios nos da su gracia gratuitamente y espera que la compartamos. Nos insta a difundir su evangelio sirviendo a los necesitados, a los oprimidos y a los afligidos. Las buenas obras de los hijos de Dios traerán grandes bendiciones en esta tierra y recompensas en el futuro.
Martes: Los justos meditan — Mateo 25:37-39
Los justos se sorprenden al oír que habían servido a su Señor. «¿Cuándo hicimos esto?», preguntaron. Reconocieron que en realidad no habían hecho nada por su Maestro. Pero la respuesta del Maestro les da mucho en qué meditar. Él enumera varias ocasiones en que sirvieron a quienes los rodeaban, llevando la esperanza, el amor y la gracia de Dios: ocasiones en que fueron a las cárceles para llevar esperanza a los cautivos; ocasiones en que dieron un vaso de agua a alguien que tenía sed; ocasiones en que ayudaron a extraños, socorrieron a los enfermos y dieron refugio y ropa a los necesitados. «Cuando lo hicieron por ellos», explicó, «lo hicieron por mí». ¿Estamos buscando oportunidades para bendecir a Cristo hoy?
Miércoles: El favor del rey — Mateo 25:40
Existe una historia escrita sobre Martín de Tours, un joven soldado romano que vivió en el siglo IV, que recuerda el tema principal de la parábola de las ovejas y las cabras. Un día se encontró con un hombre desnudo que pedía limosna en medio del frío intenso. Martín se detuvo, cortó su manto por la mitad y le dio la mitad al desconocido. Esa noche soñó que veía a Jesús sentado en un trono, vestido con una túnica desgarrada. A su alrededor había una multitud de ángeles. Uno de los ángeles le preguntó: «Maestro, ¿por qué llevas esa túnica tan raída?». Jesús respondió: «Mi siervo Martín me la dio».
Jueves: Maldición sobre los impíos — Mateo 25:41-43
Las consecuencias de no compartir el amor de Dios mediante actos desinteresados y de no andar en rectitud son severas. El resultado es que se separan completamente de Dios. Las palabras «apártense de mí» son una orden para los impíos. Indica que no se fueron por voluntad propia, sino que fueron expulsados. Su destino es la separación permanente de Dios.
Viernes: La queja de los injustos — Mateo 25:44
Los injustos hacen la misma pregunta fundamental que los justos le hicieron al Maestro: ¿Cuándo sucedieron estas cosas? Reconocieron que no habían visto al Maestro enfermo, desnudo ni necesitado de comida y bebida. La respuesta que reciben también es similar: se les dice a los injustos que cada vez que veían a alguien necesitado y no lo ayudaban, rechazaban a Cristo mismo.
Sábado: Juicio sobre los injustos — Mateo 25:45-46
El contraste entre los juicios que se dictan a los justos y a los injustos es bastante dramático. Los justos son bendecidos con la comunión eterna con Dios. El fruto de su caminar fiel con el Señor es la vida eterna y el gozo sin fin. Los injustos sufren la separación eterna de Dios, un castigo eterno.