Lectura bíblica: Juan 14:15-31.
Versículo para memorizar: De la misma manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Pues no sabemos orar como conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Romanos 8:26
Artículo 2. LA DIVINIDAD
Creemos,
c) En el Espíritu Santo, el Consolador prometido, enviado por el Padre y el Hijo para persuadir al mundo del pecado, de la justicia y del juicio venidero. Por este mismo Espíritu de Dios y del Hijo, somos santificados y sellados hasta el día de la redención. A quienes buscan diligentemente a Dios, el Espíritu los guiará a toda la verdad y los capacitará para dar testimonio y servir. (Juan 14:16, 26; 16:7-14; Efesios 1:13-14)
Introducción:
Cuando nuestro Señor Jesucristo preparaba a sus discípulos para su partida, les prometió que no los abandonaría. Les prometió enviarles otro Consolador, que era el Espíritu Santo (Juan 14:16-17).
A lo largo de los siglos, ha habido mucha discusión y controversia sobre qué es el Espíritu Santo y qué hará en nuestras vidas. En esta lección, exploraremos lo que la Palabra de Dios dice acerca del Espíritu Santo.
Una pista sobre qué es el Espíritu Santo puede encontrarse al observar con qué frecuencia se le denomina Espíritu de Dios y Espíritu de Cristo. Los términos «Espíritu de Dios», «Espíritu de Cristo», «Espíritu Santo» y «Consolador» parecen ser intercambiables. Si observamos Juan 14:16-18, después de prometerles un Consolador, Jesús dice: «No los dejaré huérfanos; vendré a ustedes». Es evidente, a partir de este y otros pasajes bíblicos, que la idea de que Jesús mora en nosotros implica que habita en nosotros por medio del Espíritu Santo. En el versículo 23, Jesús describe a Dios haciendo también su morada entre nosotros. Esto concuerda con Efesios 4:4, que afirma que hay un solo Espíritu.
El Espíritu Santo es indispensable en nuestras vidas para ser fructíferos en nuestro caminar cristiano. Nos da fuerza para vencer el pecado, poder para testificar y sabiduría para saber qué decir en momentos de necesidad, así como orientación para nuestra vida diaria.
Una de las funciones del Espíritu Santo es convencer al mundo de pecado. Podemos compartir nuestra fe con elocuencia, podemos preparar sermones bien estructurados, pero si Dios no nos bendice con su Espíritu y nos conmueve, somos incapaces de llevar a las personas al reino de Dios. «No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu —dice Jehová de los ejércitos—» (Zacarías 4:6). Debería llenarnos de humildad darnos cuenta de que dependemos del Espíritu de Dios para todo lo que logramos como cristianos.
Preguntas de la lección:
- ¿En qué capacidad encontramos la primera mención del Espíritu de Dios? Génesis 1:2.
- ¿Qué les prometió Jesús a sus discípulos para ocupar su lugar? Juan 16:7. ¿Qué hará el Consolador? Juan 14:15-17; 15:26; 16:8-14.
- ¿Cómo nos ayudará el Espíritu Santo en tiempos de necesidad? Mateo 10:18-20; Lucas 12:11-12.
- ¿Cómo se describe al Espíritu Santo en Lucas 24:49? ¿Qué les permitió hacer este poder? Lucas 24:47-48; Juan 7:37-39; Hechos 1:8.
- ¿De qué maneras el Espíritu Santo guiará nuestras vidas? Hechos 13:1-3; 16:6-7; 2 Pedro 1:20-21.
- ¿Qué se supone que debemos ser individual y colectivamente? 1 Corintios 3:16; 6:19-20; Efesios 2:19-22; 1 Pedro 2:5.
- ¿Quién dice la Biblia que vive en nosotros por medio del Espíritu Santo? Juan 14:23; 1 Juan 3:24; 4:12-13.
- ¿Qué hará el Espíritu por nosotros? Efesios 3:16-19. ¿Qué fruto producirá esto? Gálatas 5:22-23.
- Si Cristo vive en nosotros por el Espíritu Santo, ¿en qué nos convierte esto? Romanos 8:14-17.
- ¿Siempre ha habido quienes han tenido el Espíritu morando en ellos? Génesis 41:38; Éxodo 31:3; Números 27:18; Salmo 51:11.